¿Cristianos católicos y cristianos evangélicos?

viernes, 29 de marzo de 2013


Cada año cuando se acerca la llamada “semana santa” (otros dicen semana mayor), los periódicos, y los medios de comunicación en general, tratan de incluir entre sus columnas, escritos y reportajes algo que tenga que ver con las palabras Dios, Jesús, Cruz, María, fe, etc. Hablan de la devoción de las personas hacia una religión, de cómo se hacen sacrificios para mostrar la gran fe que se tiene, del significado de las palabras de Jesús cuando estaba en la cruz, hacen comparaciones entre grupos y exponen estadísticas para establecer cuál es el mayor o la cantidad de seguidores de cada uno.

Algo que me ha llamado mucho la atención es cuando se habla de “cristianos católicos” y “cristianos evangélicos” y me surge la pregunta: ¿En realidad hay cristianos católicos y cristianos evangélicos? ¿De dónde ha surgido esa división? ¿Es algo que se basa en alguna enseñanza bíblica clara y precisa? ¿Será solo una manera de entender que unos son diferentes a otros?

La palabra cristiano se deriva de la palabra Cristo, y significa “partidario o seguidor de Cristo”, aparece solo tres veces en el Nuevo Testamento, y fue un término inventado por `personas extrañas al evangelio, un apodo para aquellos que seguían las enseñanzas de Cristo, que realmente significaba “secuaces del partido de Cristo” (Hch. 11.26). Los que seguían a Cristo preferían llamarse “hermanos, discípulos, santos, creyentes, elegidos”, sin embargo despectivamente los no creyentes les llamaban cristianos.

Pero realmente uno de estos “secuaces del partido de Cristo” era uno que no solamente mencionaba el nombre de Cristo, sino que creía de verdad que su sacrificio en la cruz era la única manera provista por Dios para poder recibir el perdón por sus pecados, y que luego de haberse arrepentido de ellos los dejaba atrás y comenzaba a vivir una vida de acuerdo a las enseñanzas de Jesús en su Palabra, la Biblia.

En ningún momento en la Biblia se le coloca el “apellido” católico o evangélico. Entonces, ¿Solo porque se habla de Cristo o se dice creer en él se es cristiano? Definitivamente no, muchos de los que lo dicen nunca se han arrepentido de sus pecados y viven vidas alejadas de Dios, aún practicando tal o cual religión y cumpliendo ritos y mandamientos de hombres.

Jesús fue muy claro cuando dijo: “No todo el que me dice: Señor, Señor entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt. 7.21). Y la mejor pregunta ante esto es ¿Es Ud. realmente cristiano, un secuaz del partido de Cristo?

¿Neutralidad radical?

jueves, 21 de marzo de 2013


La definición de “neutro” en los diccionarios destaca que la palabra se refiere a algo que no está determinado o definido, que no comunica ninguna emoción o intención, que no presenta ninguna característica de las dos opuestas que podría presentar y que pertenece a un género gramatical que no es masculino ni femenino.

El mundo actual cada día se acerca más a la neutralidad, cada vez es más “común” y “aceptable” que el hombre se presente como mujer o la mujer como hombre. Incluso se utiliza la palabra andrógino (macho y hembra a la vez) para destacar al hombre o la mujer que no tienen características morfológicas que los definan hacia un lado. Por eso muchos están considerando hoy a la neutralidad como la posición más inteligente y como “la nueva espiritualidad”, pero curiosamente la resaltan como “neutralidad radical”.

Pero, ¿Cómo puede ser la neutralidad radical, si radical significa tajante, extremo, inflexible? Lo neutro jamás (eso suena a radical, verdad) puede ser radical ya que no se decide por uno o por otro. Porque si se habla de neutralidad radical, también debería hablarse de radicalidad neutral, suena chistoso, verdad, pero así es.

Y hablar de la neutralidad como una nueva espiritualidad en realidad es hablar de algo que se ha practicado de tiempos antiguos, y se llama idolatría. Como no se pueden definir hacia un solo dios, entonces se adora a todos los que se les pone en frente. De allí que existan religiones en el mundo en donde, prácticamente, se adora a millones de dioses.

Pero los cristianos somos radicales, no podemos ser neutros pensando que así no ofendemos a nadie para que no nos consideren intolerantes. Seguimos un solo Dios que es el Creador de todo el universo y de nosotros, que siempre se ha presentado como radical. 

Todas las enseñanzas de Dios son radicales porque él es la medida final de lo que es correcto y lo que no lo es. Y como la mayoría en el mundo no quieren un Dios radical, poco a poco los verdaderos cristianos seremos considerados la escoria de la sociedad, seremos perseguidos y deberemos morir como le sucedió a Jesucristo.

No quiero morir...

jueves, 7 de marzo de 2013


Ya sabemos que la muerte es la realidad más segura que tenemos los seres humanos, de ella nadie se escapa. Hombres, mujeres, niños, jóvenes, ricos, pobres, reyes, presidentes, ministros, todos un día rendiremos cuentas ante el Creador, así algunos crean que no lo hay y que todo es una invención humana.

Digo esto, luego de reflexionar acerca de la muerte de Hugo Chávez, presidente de Venezuela. Un personaje que ha sido amado y odiado como ningún otro, en todo el mundo, los últimos 15 años. Y luego de leer acerca del sufrimiento ante su eminente muerte y de cómo suplicaba que no lo dejaran morir, aferrándose fuertemente a continuar en el poder.

Recordé sus “momentos de gloria” cuando se presentaba como el invencible (aún ya con el cáncer que lo llevó a la muerte), como el salvador de los pobres de su país, como el único que podía enfrentarse al “imperialismo yanqui” con el poder que le otorgaban los petrodólares de su pueblo. El pensó y se lo creyó, que podría estar en el poder todo el tiempo que quisiera y hasta el momento que él decidiera.

Hugo Chávez, como muchos otros reyes y dictadores de la historia, pensaban que estaban por encima de todo y de todos, incluso de Dios. Que podían controlar todo a su antojo y perpetuarse para seguir gobernando, olvidando que el único que todo lo tiene bajo control, el que pone y quita reyes y gobiernos, Dios, ya había establecido su momento para rendirle cuentas a Él, el verdadero Rey y Señor.

Esto es algo para recordar y aplicarlo a nuestra propia vida, porque, como ya dije, ninguno se escapa de esa realidad. Don Hugo Chávez ya se fue para entregar las cuentas, ahora es solo él ante el que se tendrá que inclinar, lo desee o no. Ninguno en éste mundo, por más que se esfuerce, puede hacer algo para que el resultado de esa cita con el Creador sea para su bien.

El ha establecido en su Palabra quiénes son los que van a él, para vivir con él por toda la eternidad, y no hay oraciones, rezos, misas o buenas obras, que puedan sustituir la obra de su Hijo Jesucristo en la cruz ofreciéndonos su perdón para que podamos vencer la muerte, la muerte espiritual. La Biblia habla de un trono al que tendrán que comparecer todos los seres humanos que nunca quisieron reconocer esa obra de su Hijo, y el único veredicto será la muerte, la muerte espiritual.

¿Fabulas, mitos, o realidad? Es su decisión, vivir como lo desee, rechazar a Dios y su Palabra, o confiar en Él y vivir con él por la eternidad. No hay nada más sencillo de entender en el mundo.
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