La culpa es de los pollos

miércoles, 29 de mayo de 2013

Es curioso, pero si una persona del común, como lo sería usted (creo) o yo, lanzáramos al aire una frase como, por ejemplo, “La homosexualidad es el resultado de comer pollo”, creo que muy pocos le pondrían atención y no causaría gran alboroto. Pero si la lanzara el presidente de un país y una modelo súper famosa, inmediatamente los medios de comunicación y las redes sociales lo dan a conocer a nivel mundial.

Y es precisamente lo que sucedió hace poco con el presidente de Bolivia Evo Morales, y la modelo colombiana Natalia Paris. Ambos declararon precisamente que los hombres cuando comen pollo, que está cargado de hormonas femeninas, tienen desviaciones en su ser como hombres. En otras palabras comer pollo hace o produce homosexuales.

Desde luego, para la mayoría de personas que lo han escuchado y comentado, no solo suena descabellado sino que es una rotunda tontería asegurarlo. Y es que cuando uno se hace algunas preguntas al respecto, se da cuenta que, de verdad, es bastante descabellado.

¿Desde cuándo hay homosexuales en el mundo? ¿Y las mujeres lesbianas, será que lo son por comer mucha carne de toros con hormonas masculinas? ¿Cuánto tiempo tienen los métodos para inocular hormonas femeninas o masculinas? ¿Será que en Sodoma y Gomorra también se acostumbraba a inyectar los pollos con hormonas? ¿Por qué a todos los hombres que comen pollo con hormonas no les sucede lo mismo?

Un homosexual (lesbiana) no nace, se hace pero para ello no necesita comer pollo o cualquier otro alimento, porque si no, la gran mayoría de personas en el mundo tendrían esa condición, y esa no es la realidad. La Biblia, la Palabra de Dios es muy clara al afirmar que tiene su origen en la condición espiritual de las personas cuando deciden cambiar la verdad de Dios por la mentira (Romanos 1.21-32).

Muchos lo han reconocido así, y ahora viven vidas diferentes tomando en cuenta a Dios, siguiendo sus caminos y sus enseñanzas. Debemos dejar a los pollos tranquilos y comenzar a vivir vidas siguiendo y practicando los principios de Dios.

De pastores y lobos

lunes, 20 de mayo de 2013

Hace algún tiempo fue capturado en Honduras un colombiano al que los medios identificaron como el pastor Álvaro José Gámez, quien estaba siendo perseguido por la justicia, no precisamente por compartir el evangelio, sino por abuso sexual a mujeres de la congregación e incluso por violación a menores.

El famoso individuo se había establecido en dicho país centroamericano, y andaba muy dichoso y campante preparándose para abrir una nueva congregación que seguramente le ofrecería la oportunidad de seguir cometiendo sus fechorías.

Sobre esto recuerdo que Jesucristo, un día hablando a sus discípulos de tener cuidado con los engañadores, dijo: “Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7.15), y son palabras que se cumplen exactamente en nuestros tiempos. Muchos son los ejemplos de supuestos pastores, hombres que se hacen pasar por muy espirituales, con mucha labia y muy carismáticos, que envuelven a incautos que no conocen de las Escrituras, y los manipulan a su antojo.

Y las advertencias en la Biblia continúan con las siguientes palabras del apóstol Pablo “Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos” (Hechos 20.29, 30), es decir, no hay excusa para dejarse engañar, dejarse manipular.

De allí la importancia de solo guiar la vida espiritual por las sanas palabras de las Escrituras, y para ello hay que conocerlas, estudiarlas, para no ser otra víctima de los supuestos pastores. Quien cae en las garras de uno de estos lobos rapaces, está ciego, está sordo y no quiere acatar las advertencias, así de sencillo.

Aseveraciones engañosas

lunes, 13 de mayo de 2013

En verdad, no hace falta ser un gran investigador para darse cuenta que el nuevo jefe de la iglesia católica poco a poco va mostrando sus verdaderas intenciones, sus verdaderas convicciones que nada tienen que ver con la tan aclamada y alabada humildad, y sus deseos de unidad. Para ejemplo otras de sus más recientes declaraciones:

“...el centro de la fe cristiana no es sólo un libro, la Biblia, sino una historia de salvación y, sobre todo, una persona, Jesucristo".

Una frase que pretende eliminar la autoridad que la Biblia, la Palabra de Dios, tiene como la única fuente confiable y de plena autoridad en asuntos espirituales, de fe y la vida en general, pero que trata de adornar resaltando la historia de la salvación y la persona de Cristo. Porque si la Biblia solo fuera un libro más, entonces nada de lo que diga sobre la historia de la salvación y de Jesucristo tendría validez.

Pero esta frase es solo la preparación para otra afirmación donde se destapa la verdadera intención, y dice, “...todo lo que concierne al modo de interpretar las Escrituras está sometido en última instancia sólo al juicio de la Iglesia Católica, a la que compete el mandato divino y el ministerio de conservar e interpretar la palabra de Dios".

En otras palabras lo que se puede leer entre líneas es, “la Biblia no tiene autoridad, yo soy la autoridad y declaro que la religión que represento es la única y verdadera fuente de autoridad con derecho de interpretar la Palabra de Dios”.

Desde luego, un verdadero cristiano no puede aceptar tales pretensiones, porque están en completa oposición a lo que la verdadera fuente afirma: Es la única palabra profética más segura( 1 P. 1.19), son las que debemos escudriñar para saber en verdad quién es Cristo (Jn. 5.39), es inspirada por Dios (no solo un libro) (2 Tim. 3.16).

Y otra frase igualmente inconcebible, insisto, para todo cristiano verdadero, dice: “es absurdo pretender vivir con Jesús, pero sin la Iglesia... amar a Jesús sin la Iglesia, no se puede creer en Jesús sin la Iglesia". Y no se necesita que diga que se refiere a la iglesia que representa. Es decir, si alguien no pertenece o sigue su iglesia, no puede amar a Cristo y por ende tener una relación personal con él.

Jesucristo no es una iglesia, es el Hijo de Dios que se hizo hombre para morir ocupando nuestro lugar en la cruz y recibir el castigo que todos merecemos por ser pecadores. No es una religión a la que tenemos que acceder para poder recibir su gracia y perdón, porque entonces no se cumpliría lo que el Apóstol Pablo dice en Ef. 2.4-8, es por gracia no por obras, la obra de pertenecer a tal o cual religión.

Ojo, no hay otra fuente, no hay autoridad final en una iglesia, Dios no ha delegado a ninguna religión humana para ocupar su lugar de autoridad. Es solo su Palabra, la Biblia, la que nos guía, nos enseña por medio de su Espíritu Santo, a conocer toda la verdad. Así diga lo contrario un hombre igual de pecador que todos nosotros.

Ni chicha ni limonada

lunes, 6 de mayo de 2013


Como todo en este mundo “post-moderno” tiende a actualizarse, no es raro que a las prácticas del pasado se les trate de “modernizar” dándoles otro nombre que parece algo distinto. Hace 30 años o más cuando una pareja se unía o juntaba para vivir sin dar el paso del matrimonio, se decía están “en unión libre”, es decir no hay ningún compromiso, no hay nada legal que nos “amarre” y en cualquier momento nos podemos separar y “aquí no pasó nada”.
Hoy a lo mismo se le llama “matrinoviazgo”, o en inglés “living apart together”, que no es otra cosa que vivir juntos pero separados. Es decir, parece un matrimonio pero es un noviazgo “plus” o avanzado; o parece un noviazgo pero es un medio matrimonio sin el compromiso total de lo que verdaderamente significa el matrimonio. En términos populares sería decir que no es “ni chicha ni limonada”.
Y los psicólogos a esto le llaman evolucionar, descubrir nuevas tendencias, estar al tanto de lo nuevo que nos ofrece este mundo. Las parejas pueden o no vivir en el mismo lugar y no importa si son heterosexuales u homosexuales. Muchas razones se dan para mantener ese tipo de relación, pero en el fondo todo se resume al querer estar en total rebeldía contra el creador del matrimonio, Dios.
Definitivamente esto no es ni noviazgo ni matrimonio, por lo que lo más justo y sincero es que le colocaran un nombre diferente, como el que se le dio desde hace tantas décadas. Porque el matrimonio es la unión delante de Dios de un hombre y una mujer y que dura para toda la vida. Y el noviazgo es una invención del mundo que nos ha hecho creer que el hombre y la mujer deben “enamorarse” para empezar a experimentar con sus “instintos sexuales”.
El matrimonio, cuando es llevado bajo el temor y la guía de Dios (léase 1 Cor. 13 en la Biblia), definitivamente es la relación más hermosa que puede existir, en Él (Dios) se resuelven todas las dificultades y se enfrentan con la convicción de que siempre obtendremos lo mejor.
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