¿Es discriminación?

jueves, 20 de junio de 2013

El diccionario de la lengua española define discriminación como "ideología o comportamiento social que separa o considera inferiores a las personas por su raza, clase social, sexo, religión u otros motivos ideológicos".

Por lo tanto, cuando una persona por motivo de sus convicciones morales y espirituales expresa su posición en contra de la práctica de la homosexualidad, de una manera que no separa, degrada, ofende o considera inferior a quienes la practican, no está discriminando sino dando a conocer su derecho de diferir así como lo hacen los que lo defienden.

Uno puede estar, por ejemplo, en contra del mal llamado matrimonio gay porque su convicción le dice que la Palabra de Dios establece que éste (el matrimonio) es la unión entre un hombre y una mujer, y no entre parejas del mismo sexo, sin que ello signifique que está degradando o haciendo inferiores a quienes lo practican.

¿Se estará maltratando el derecho de alguien que ha decidido seguir el camino de la homosexualidad, cuando se dice o anuncia lo que es nuestra convicción acerca de dicha práctica? ¿No tenemos también derecho de diferir y expresar nuestras convicciones los que no lo aprobamos? 

Por el contrario, se le maltrata cuando a la fuerza se intenta impedir esa práctica, o estableciendo leyes que les lleven a la cárcel por seguir dicha vida, o si se les asesina por esa razón. Igual se podría discriminar impidiendo que los que no lo aprueban puedan expresar sus convicciones llevándolos a la cárcel.

No existe ninguna discriminación cuando doy a conocer lo que la Biblia enseña al respecto y llamo la atención a que se den cuenta que Dios ha establecido un camino que está conforme a sus enseñanzas. Quien se declara gay está en todo su derecho de decidir, para atender y reflexionar, o para rechazar y no tomar en cuenta esas palabras, para continuar su vida como él quiere. Y es que Dios no obliga a nadie, a todos nos da la oportunidad para seguirlo o rechazarlo.


Periodista y escritor descubre la Biblia

miércoles, 5 de junio de 2013

Juan Gossain, famoso periodista y escritor colombiano escribió hace poco: “Hablemos en serio. La Biblia no es solo un libro de oraciones para invocar a Dios, ni un catálogo de consejos espirituales para hacer que suspiren las beatas. Es un profundo tratado sobre las miserias y grandezas de la condición humana. Escrito, además, y al margen de sus valores religiosos, con una incomparable belleza literaria y una asombrosa exactitud periodística”.

Una manera muy bonita y literaria para referirse a la Biblia. Pero reconoce el escritor que trata el tema porque un periodista amigo le envió un escrito que descubrió en “algún recoveco de Internet” donde se destaca que la corrupción no es un mal moderno porque se menciona en la Biblia desde hace cientos de años.

Y agrega Juan Gossaín “Hay veces en que el relato bíblico es tan preciso que uno se queda perplejo. Algunos de sus pasajes parecen copiados de la realidad colombiana. No se escapan ni los secuestradores. Encontré estos versículos en el capítulo 10 del libro de los Salmos: “El malvado acecha en su escondrijo como el león en la guarida. Acecha al humilde para secuestrarlo, secuestra al humilde y lo lleva a su madriguera”.

Está asombrado el periodista porque en la Biblia se destaca la verdadera condición del ser humano, condición que se ha dado, se da y se dará en todas las épocas de la humanidad, porque el hombre es pecador, se ha alejado de Dios, solo es un religioso tratando de seguir normas y ritos que nada pueden hacer para cambiar esa condición.

Por eso los sicarios rezan a una imagen antes de cometer el asesinato, muchos sacerdotes abusan de niños, otros supuestos pastores estafan, engañan sacando el dinero a sus seguidores, o abusan sexualmente de mujeres que se dejan engañar. Todos dicen creer en Dios pero quieren vivir como les de la gana haciendo a un lado lo que enseña en su Palabra, la Biblia.

Sí, señor Gossaín, la Biblia siempre ha estado allí pero la gran mayoría de la humanidad se la quieren pasar por la faja, no quieren ser tildados de religiosos, beatos, fanáticos, radicales, o fundamentalistas. Luego nos asombramos del por qué tanta violencia, por qué tanta corrupción, por qué tantas guerras, odio, dolor, etc, (lea 2 Timoteo 3.1-12).

Si todos de verdad siguiéramos sus enseñanzas seguramente experimentaríamos un mundo mejor, ¿no lo cree?

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