Ahuyentar a Satanás

miércoles, 31 de julio de 2013

Curiosa noticia encontré hace poco en un diario de España, decía: El Arzobispado de Madrid "estudia" formar a sacerdotes para aplicar rituales que ahuyenten a Satanás. El Maligno acecha y el arzobispado de Madrid ha decidido formar a ocho exorcistas para combatir su presencia en cada una de las ocho vicarías de la capital, según divulgó el jueves la agencia Europa Press”.

Lo curioso de la noticia no tiene que ver con el hecho de reconocer el actuar de las fuerzas del mal, sino la manera en que se pretende hacerle frente. Como que para vencer al diablo o satanás se necesitara de ritos o aprender técnicas especiales que solo pueden ser aplicadas por “ciertos religiosos”, porque la noticia agrega que “Para realizar tan delicado cometido disponen de un manual, De exorcismis et supplicationibus quibusdam, aprobado por el papa Juan Pablo II en 1998”.

En la Biblia se reconoce, no solo la existencia de un ser que es enemigo de Dios y de quienes le seguimos y servimos, sino también su obra de destrucción que se hace evidente cada vez más en el mundo. Pero en ella está también muy claro que hay una manera en la que podemos hacer huir a satanás de nuestras vidas, y es sometiéndonos a Dios y resistir al diablo (Santiago 4.7).

Someterse a Dios no es solo decir que se cree en él o se practica una religión, es llegar a ser su hijo por medio de creer en Jesucristo (Jn. 1. 12-13), y esa es la única manera de resistirlo porque al ser sus hijos, dice la Biblia, El vive en nosotros y ya no es en nuestras fuerzas sino en las de Dios.

Por lo tanto, no necesitamos aprender a ser exorcistas para ahuyentar a satanás, no necesitamos manuales que enseñan técnicas inventadas por los hombres, solo necesitamos hacernos hijos de Dios y hacerle frente bajo el poder de Dios, así de sencillo.


Santos y santas

viernes, 12 de julio de 2013

Hace poco, los medios de comunicación, especialmente de América Latina, destacaron la noticia de que el jefe de la iglesia católica le dio trámite a la canonización de dos mujeres latinoamericanas. Y dentro de poco también se declarará que Juan Pablo II ya es un santo “con todas las de la ley” para que sea “venerado”.

¿Pero qué significa canonización o canonizar? Significa sencillamente “declarar santo a una persona fallecida”, lo cual implica que dicha persona pasa a ser parte del “canon” o lista de santos reconocidos en dicha religión y que pueden ser objeto de culto por todos los que la profesan.

En un proceso que generalmente se lleva varios años de “investigación” se decide finalmente si la persona realmente era santa y se merece estar en esa lista. Es decir, para la iglesia católica, solo puede ser santo o santa quien, luego de haber muerto, cumpla con todos los requisitos que ellos han establecido para corroborar esa condición.

¿Pero, realmente es eso lo que significa ser santo? ¿La declaración de santo está restringida solo a quién una religión decida que lo es? ¿Encontramos en la Biblia alguna base para ese proceso llamado canonización?

Lo primero que notamos es que en la Biblia se utiliza "santo" (en singular) primordialmente refiriéndose a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, destacándolo como absolutamente santo en pureza, majestad y gloria. Y cuando aparece en plural, "santos, santas" se utiliza de personas y cosas en tanto que estén dedicadas a Dios. Pero, primordialmente, en el Nuevo Testamento se refiere siempre a los creyentes en Jesucristo.

De allí que el apóstol Pablo, y otros autores, en los saludos de sus cartas siempre se refieren a sus lectores como "santos y fieles en Cristo", "todos los santos en Cristo Jesús". (Col. 1.1; Fil. 1.1; Ef.1.1), de modo que en la Biblia se nos declara a todos los que creemos en Jesucristo como Señor y Salvador como santos, pero desde luego sin para ello tener que haber muerto y ser objeto de culto alguno por conceder peticiones, hacer milagros, etc.


La Biblia es la Palabra de Dios y es la única autoridad para decidir quien es santo o santa así algunos no lo quieran reconocer dándole más autoridad a doctrinas humanas que a las palabras de Dios.

¿País Cristiano?

lunes, 1 de julio de 2013


Tan fácil que es utilizar la palabra cristiano, por eso, generalmente, se habla de países cristianos y países árabes o musulmanes, por ejemplo. Pero ante la pregunta ¿Cree ud. que su país es un país cristiano? ¿Qué respondería?

Quizás algunos dirán “claro, por supuesto, la mayoría creemos en Dios y la religión predominante es la católica”. Otro dirá “en mi país el lema es en Dios confiamos, desde luego que somos cristianos, los evangélicos o protestantes son la mayoría”. Y otro “no hay país más cristiano que el nuestro allí celebramos todas las fiestas, semana santa es espectacular, hasta se crucifican algunos hombres en vivo y en directo”.

Guatemala, un hermoso país de Centro América, desde siempre se declara cristiano, muchos destacan “el fervor” con el que se celebran los actos religiosos, otros hacen alusión a las mega iglesias protestantes que se mantienen llenas de “fieles”, muchos no olvidan la visita del “santo padre”, en realidad, muy pocos dirían que Guatemala, su país, no es un país cristiano.

Pero, ¿Será cristiano un país en donde cada 30 minutos se realiza una violación de mujeres y niños? ¿Habrá algo de cristiano en un país en donde aparecen cuerpos descuartizados, mostrando una saña tal, que ni en las películas podrían mostrarse? ¿Se merece el título cristiano un país donde los niños y niñas son maltratados y ultrajados todos los días por sus propios padres o familiares? ¿Es señal de cristianismo el robo, el secuestro, la extorsión, el abandono de niños, la desnutrición infantil? ¿Verdaderamente será cristiano un país donde la corrupción y la impunidad se pasean campantes aun teniendo un ente internacional que, supuesta mente, acabará con ellas?

NO, podrá ser muy religioso, extremadamente religioso, muy apegado a costumbres, ritos y tradiciones, católicas, evangélicas o lo que sea, pero definitivamente NO CRISTIANO. Los resultados lo demuestran, las estadísticas lo dicen, no hay cambio de vidas, no ha habido arrepentimiento delante de Dios. Poco o nada se muestra o aparece el carácter del Hijo de Dios del que se utiliza su nombre. No hay muestras de la práctica de sus enseñanzas que él nos dejó en sus evangelios, no se ven los frutos (Mt. 7.20) así participemos cada domingo en una u otra congregación.

¿Y su país cómo está? ¿Cree que es un país que merece el título de cristiano? No hay países cristianos, porque el mismo Jesucristo dijo que pocos son los que escogen el camino estrecho que lleva a la vida (Mt. 7.14), y porque el ser cristiano se trata de hacer la voluntad de Dios y no de decirle ¡Señor, Señor! viviendo vidas religiosas (Mt. 7.21-13). Cristiano viene de Cristo y si no vivimos como él no merecemos ese título, así de sencillo.
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