Mundo de contrastes

lunes, 26 de agosto de 2013

Me llamó la atención al leer recientemente uno de los tantos periódicos que se pueden consultar vía Internet  el contraste entre dos noticias que nos puede llevar a reflexionar acerca de la condición moral y espiritual que vivimos.

Estaban la una a la par de la otra. Y la primera resaltaba el hecho de un joven de 17 años que conduciendo un vehículo en estado de embriaguez, en Colombia, mató a dos personas e hirió a otra, pero que un juez dejó en libertad aduciendo que “no es un peligro para la sociedad”.

Del otro lado la noticia destacaba que en Costa Rica habían sentenciado a un hombre a dos años de cárcel por matar una tortuga. ¡Qué contraste! Al asesino de personas lo dejan en libertad y al otro, que quizás necesitaba la tortuga para alimentarse, lo meten a la cárcel. ¡Mundo de locos! Dirían los abuelos.

Los “asesinos del volante” aumentan día a día. Ya es difícil no leer en cualquier periódico los casos de hombres y mujeres, jóvenes y adultos, que les importa un comino su propia vida y no digamos la de los demás cuando, luego de beber supuestamente unos tragitos, se suben al automóvil dichosos y felices, sin pensar por un instante, que pronto van a ser infelices y harán infelices a muchos más.

Personalmente creo que no hay diferencia entre un asesino que, con arma en mano, entra a un lugar, centro comercial, colegio, universidad, disparando a diestra y siniestra, y uno de estos individuos que atropella y destruye la vida de otros montado en un vehículo.

Pero, éstos son signos del carácter de los hombres de nuestro tiempo que ignoran, desechan y rechazan tomar en cuenta a Dios para vivir de acuerdo a sus enseñanzas (2 Tim. 3.1-4). Se repiten una y otra vez “un tragito no le hace daño a nadie”, “tengo derecho a divertirme como quiera”, “ a mi no me va a pasar”, “déjame, yo vivo como quiera”. Pero la experiencia nos dice que esa actitud lo único que puede traer a la vida es caos y muerte.


De allí que, haríamos muy bien en atender el consejo del hombre más sabio que ha existido y existirá que nos dice “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos, porque esto es el todo del hombre” (Ecl. 12.13).

¿Nos vigilan?

domingo, 18 de agosto de 2013

Ya para nadie es un secreto darse cuenta que cualquier cosa que haga desde su computador puede estar siendo “observada”, en diferido o en tiempo real, por Google, Yahoo, sus gobiernos o las grandes potencias del planeta. Lo que han revelado personas como Edward Snowden y el fundador de Wikileaks Julian Assange solo ha venido a corroborar lo que muchos “sospechaban” desde hace mucho tiempo, o como decía el chapulin colorado “lo sospeché desde un principio”.

Utilizan programas que pueden detectar acciones inusuales que cada uno de nosotros realice, por ejemplo, buscar en un idioma que no es el propio, especialmente de países considerados que apoyan al terrorismo; o consultar en google maps acerca de una de esas regiones, o las que las potencias consideras lugares vulnerables para ser atacados por el terrorismo, son los que les permiten hacer un seguimiento, y ud. o yo podríamos ser considerados como sospechosos.

La frase que antes sonaba a broma, “un ojo nos vigila”, cuando comenzaron a ser lanzados al espacio los satélites que lo han contaminado, ahora es una realidad por medio de la gran red de información, Internet  y es algo de lo que no nos podemos escapar, así fuéramos los hackers más especializados.

Pensando en esto reflexionaba que definitivamente, a parte de esto que el hombre ha inventado para espiarse unos a otros, existe un ojo que nos vigila, que constantemente  a cada momento de nuestra vida está al tanto de lo que hacemos, decimos, decidimos y actuamos. De ese ojo nadie se escapa porque puede entrar hasta lo más íntimo de todo nuestro ser, y es Dios que todo lo ve.

Dice el salmo 11.4 en la Biblia que ...sus ojos ven, sus párpados examinan a los hijos de los hombres”. Y Job 34.21 “Porque sus ojos están sobre los caminos del hombre, y ve todos sus pasos”. Por eso es que ante las injusticias de los hombres siempre apelaremos a la justicia del que todo lo ve, todo lo sabe, todo lo conoce, quien dará el justo pago a los que hacen maldad.

Y es la razón por la que debemos confiar en él y descansar sabiendo que a sus ojos nadie escapará.

Ni chicha ni limonada

viernes, 9 de agosto de 2013

Como todo en este mundo “post-moderno” tiende a actualizarse, no es raro que a las prácticas del pasado se les trate de “modernizar” dándoles otro nombre que parece algo distinto. Hace 30 años o más cuando una pareja se unía o juntaba para vivir sin dar el paso del matrimonio, se decía están “en unión libre”, es decir no hay ningún compromiso, no hay nada legal que nos “amarre” y en cualquier momento nos podemos separar y “aquí no pasó nada”.
Hoy a lo mismo se le llama “matrinoviazgo”, o en inglés “living apart together”, que no es otra cosa que vivir juntos pero separados. Es decir, parece un matrimonio pero es un noviazgo plus o avanzado; o parece un noviazgo pero es un medio matrimonio sin el compromiso total de lo que verdaderamente significa el matrimonio. En términos populares sería decir que no es “ni chicha ni limonada”.
Y los sicólogos a esto le llaman evolucionar, descubrir nuevas tendencias, estar al tanto de lo nuevo que nos ofrece este mundo. Las parejas pueden o no vivir en el mismo lugar y no importa si son heterosexuales u homosexuales. Muchas razones se dan para mantener ese tipo de relación, pero en el fondo todo se resume al querer estar en total rebeldía contra el creador del matrimonio, Dios.
Definitivamente esto no es ni noviazgo ni matrimonio, por lo que lo más justo y sincero es que le colocaran un nombre diferente, como el que se le dio desde hace tantas décadas. Porque el matrimonio es la unión delante de Dios de un hombre y una mujer y que dura para toda la vida. Y el noviazgo es una invención del mundo que nos ha hecho creer que el hombre y la mujer deben “enamorarse” para empezar a experimentar con sus “instintos sexuales”.
El matrimonio, cuando es llevado bajo el temor y la guía de Dios (léase 1 Cor. 13 en la Biblia), definitivamente es la relación más hermosa que puede existir, en Él (Dios) se resuelven todas las dificultades y se enfrentan con la convicción de que siempre obtendremos lo mejor.
Con la tecnología de Blogger.